Recursos semánticos del vocabulario relacionado con el fútbol

Como parte natural de la lengua española, el léxico específico del fútbol tiene su espacio y su reconocimiento en el Diccionario de la Real Academia Española. No solo nos referimos a aquellos términos procedentes del inglés y hoy adaptados, presentes desde los primeros días como fútbol, córner, gol… sino aquellos que también en temprana época fueron elegidos para identificar objetos, elementos, protagonistas del juego como son portería, balón, atacante… y con el tiempo fueron aumentando para poder realizar léxicamente toda la complejidad cultural y antropológica de este deporte.

Porque el fútbol no es únicamente un deporte que se juega, sino que también se explica, se regula y se narra cuanto acontece dentro y fuera del mismo juego. Y para ello constantemente está en pleno proceso léxico vivo, acomodando acepciones, recuperando términos de otras actividades sociales y generando palabras propias siempre con esa triple función de explicar, regular y narrar.

Es fácil identificar la inspiración que ha supuesto el léxico militar y bélico para transmitir la dimensión de un partido bajo una perspectiva de la estrategia de una batalla. Los equipos se organizan por líneas que se articulan bajo la dirección de su capitán. Hay defensores y atacantes, de los cuales los más acertados alcanzan el grado de artilleros porque son capaces de enviar cañonazos contra la meta rival. Se pugna por el balón y la victoria se celebra con la conquista de tres puntos…

Igualmente otros deportes, como el boxeo, han trasladado algunos usos. De esta manera un equipo muestra su pegada una vez superados esos minutos de tanteo al comienzo de cada combate. Un golpe puede ser suficiente para tumbar al adversario y dejarlo KO. Eso si antes no ha bajado los brazos o arrojado la toalla. El ciclismo pasó el farolillo rojo al último clasificado de la tabla y el tenis su set, o sea, los seis goles para precisar una goleada.

La polisemia

Uno de los rasgos del léxico relacionado con el fútbol es la polivalencia de muchas palabras. Una ficha designa un documento oficial, la licencia, donde se recogen los datos personales de un futbolista, y también es un complemento económico que percibe el jugador por prestar sus servicios en un club. La voz puerta requiere siempre un contexto ya que lo mismo hace referencia a la portería como al portero o, como sucede con atacante, que hace referencia a la posición donde suele alinearse un jugador o, desde el punto de vista del reglamento, se hace referencia al equipo que conduce el balón hacia la portería adversaria.

La sinonimia

No cabe duda que en el fútbol hay una serie de conceptos y objetos que, especialmente en el mundo de la narración, el ingenio para evitar la repetición de palabras ha llegado a multiplicar caprichosamente el número de sinónimos. Es cierto que se juega con un balón, que a su vez se convierte en pelota, bola, cuero, esférico… y para que sea gol o tanto, diana, rosco hay que superar a un portero, arquero, guardameta…

En cierto sentido se puede hablar de una sinonimia absoluta ya que constantemente todos estos ejemplos se simultanean en un mismo texto. Sin embargo, cuando se trata de explicar la intensidad ya se recurre a una gradación, posiblemente sin ajustarse a un orden. Según el hablante, un buen gol es un golazo, término más próximo a rosco y totalmente alejado de churro, que implica más casualidad que acierto en el remate. Y si se pretende comentar un disparo a portería que destaca por su potencia se puede elegir entre trallazo, cañonazo, chicharro, misil... tratando de ajustarse a las circunstancias en que se produjo, ya que no es lo mismo hacerlo de primeras, que preparándose el balón o al ejecutar una falta.

La antonimia

Al tratarse de un deporte en el que se enfrentan dos equipos que deben generar tanto jugadas de ataque para superar al adversario como defensivas para evitar ser superado, la antonimia es posiblemente la relación semántica más fácil de detectar. A partir de la oposición atacar/defender surgen otras muchas como ganar/perder, disparar/parar, acertar/fallar, marcar/encajar… relacionadas directamente con el juego. Otras antonimias se producen en el contexto interno de la estructura de un equipo: defensor/atacante, lateral/central, titular/suplente…

Las paráfrasis semánticas

Se trata del recurso más abundante a la hora de introducir vocabulario en el fútbol. Las motivaciones psicológicas sirven de enlace para cualquier aspecto del que se quiera transmitir una idea próxima al referente. Así, la superficie de juego puede presentarse como una alfombra, si sus condiciones son óptimas, hasta transformarse en un patatal, al mostrar importantes irregularidades que alteran un recorrido previsto del balón. Igualmente, las metonimias adquieren gran relevancia: los laterales juegan por los lados del terreno de juego y las porterías, que ya son de material sintético, todavía desprenden astillas cuando un balón las golpea con fuerza la madera.

Las locuciones o composiciones

Un penalti se convierte en pena máxima o un córner pasa a narrarse como saque de esquina; el sustituto es un jugador de refresco y especialmente el fuera de juego, que tantas jugadas y goles acaba anulando por ser una posición antirreglamentaria o estar adelantado el jugador atacante.

Las locuciones verbales ofrecen una gran vitalidad a la hora de comunicar al receptor con el referente. Marcar el primer gol de un partido se explica con inaugurar el marcador, que dependiendo del mérito o la dificultad para conseguirlo se puede decir abrir la lata o derribar el muro.