Criterios para la selección de entradas y unidades lexicográficas en la macroestructura

Teniendo en cuenta que el objetivo del presente trabajo es establecer la relación del léxico de la lengua española con el fútbol, en un sentido estricto se trata de delimitar, a partir del vocabulario específico y exclusivo del fútbol, que otros vocablos compartidos por el fútbol, como lengua especializada con la lengua común, han sido capaces de adaptar una acepción propia o potenciar significados ya intuidos en las palabras de uso general y recogidos en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE. Es, pues, la palabra la unidad lexicográfica que funciona en la macroestructura del presente diccionario. Los lemas se registran en sus formas simples, siguiendo la misma presentación que se da en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia. Así, la oposición morfológica de género, cuando se manifieste, en el sustantivo y el adjetivo queda igualmente expuesta en el lema. Para los verbos la forma de presentación es el infinitivo.

El corpus léxico ha sido extraído bajo los siguientes criterios:

  1. Términos como córner o gol, además de anglicismos, son palabras inicialmente exclusivas del fútbol que luego han sido recogidas por otros deportes o incluso por el lenguaje cotidiano.
  2. A estos hay que añadir la gran cantidad de vocabulario más o menos específico y asentado con el uso y el tiempo como son equipo, árbitro, balón… que procedentes del uso común, a la hora de hablar de fútbol tienen un valor denotativo cuando se citan en referencia al reglamento del juego. Como señala Miguel Casas Gómez, se trata de palabras que tienen su base cognitiva y conceptual en la lengua común que adquieren una distinta naturaleza, tanto en significado como en su comportamiento, al convertirse en términos dentro de un léxico especializado.
  3. Gran parte del interés de este trabajo corresponde, en consecuencia, a reconocer ese tránsito de palabras que proceden del léxico común de la lengua hasta asentarse como términos del fútbol, haciéndose notar que, a la hora hablar desde dentro del deporte, los matices semánticos adquieren una potencia y una dimensión que la Real Academia Española se resiste a reseñar en la confección de sus diccionarios.

Justo es señalar que constantemente se van añadiendo acepciones futbolísticas, además de otros deportes, en el Diccionario de la RAE. Ejemplos como desbordar (acepción 3: En el fútbol, dicho de un jugador: Adelantar a otro de la defensa contraria esquivándolo), regate (acepción 2: En fútbol y otros juegos, finta que hace un jugador para sortear a uno o varios contrarios o no dejarse arrebatar el balón), o imbatido (acepción 2: Que no ha recibido ningún gol) son testimonio de este esfuerzo académico. Sin embargo, por la complejidad de la confección del diccionario y la impresionante capacidad para manejar el léxico que se desarrolla alrededor del fútbol la mayoría de términos no aparecen recogidos, pese a que muchos de ellos ya están perfectamente asentados con suficiente reconocimiento y prestigio como para merecer ser registrados. En numerosos casos es fácil rastrear el recorrido semántico de la palabra porque se ha producido a partir de una paráfrasis relativamente próxima. Sea el caso de disponibilidad (acepción 2: En funcionarios o militares, situación de disponible), que al referirse a un jugador se entiende que está en situación de disponible para poder jugar. O en el calificativo aplicado a un jugador trabajador, que, en efecto, en el caso de ser un profesional su trabajo sería retribuido (acepción 3, sustantivo), pero si se trata de resaltar una cualidad se hace referencia a su implicación con la función asignada por el entrenador, concepto que no se acaba de ajustar a las acepciones 1 y 2 definidas en el Diccionario de la RAE. En el momento en que se tiene en cuenta los coloquialismo, conscientes de que una gran cantidad de ellos igualmente se han asentado y gozan de total aceptación, se puede hacer uno la idea de la aportación viva del mundo del fútbol al léxico de la lengua española. Sirva de referencia el abanico de nombres que reciben algunos tipos de regates: finta, bicicleta, croqueta, caracoleo, lambretta, recorte… Cada término ha requerido de su propia motivación para aparecer en la narración de una determinada jugada. Por el contrario, no se ha registrado en el presente trabajo aquel vocabulario no especializado, el que ha conservado el significado reseñado en el Diccionario de la RAE por igual dentro y fuera del mundo del fútbol. Sea el caso de los gentilicios, muy recurridos para atender al origen de un equipo o de un jugador. Tampoco se recoge términos de lenguaje común, como la palabra opción: compárese en las expresiones opción a ganar las elecciones y opción a ganar el partido, ya que en ambos casos se ajusta plenamente a la acepción 4 del Diccionario de la Lengua Española de la RAE: Posibilidad de conseguir algo. Tampoco se da constancia de las acepciones que tiene una palabra en la lengua común pero sí de aquellas que se desarrollan en el contexto futbolístico. Así, acierto dispone de cuatro acepciones en el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, omitidas en el presente trabajo, en cambio sí se registra estas dos: 1 Acción en la que se marca un gol y 2 Habilidad para marcar goles, aplicable dentro del contexto del fútbol. Al aplicar estos criterios téngase en cuenta que también se ve afectada la información gramatical. Como sucede en el caso de dar, verbo transitivo, que, sin embargo, al especificarse en el contexto del fútbol con el significado de golpear, impone un régimen sintáctico intransitivo, como es el caso de dar (el balón) en el larguero. Respecto a préstamos de otras lenguas, se ha aplicado un criterio restrictivo. Se han tomado solo los extranjerismos consolidados en su uso. Un criterio más abierto se ha aplicado para aquellos vocablos procedentes de lenguas que conviven estrechamente con la Lengua Española y que en cierta manera pagan tributo -como es el caso de las lenguas regionales de España-, siempre que hayan asentado su uso fuera de su espacio de origen, estos sí aparecen registrados. Términos como culé, txuri urdin o albivermello son buenos ejemplos.